Written by Juan Palacios Casas
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El pitazo del árbitro que anunciaba el final y la reacción inmediata era consecuencia lógica de la tan ansiada victoria, camisetas celestes que revoloteaban, carreras desenfrenadas propias de la euforia, abrazos, gritos, en fin, una mezcla de sensaciones que Latinos Forever exteriorizaban tras la consecución del Mundial Latino 2011, mientras a un lado, Haití su rival en la definición se lamentaba.
Una final digna, llena de emociones, el estadio Marise Hilsz que lucia repleto aquel domingo por la noche mientras en el rectángulo verde un derechazo cruzado de Achour sentenciaba el partido. Bien dicen que a la tercera es la vencida y así lo fue, los dos intentos fallidos en las ediciones precedentes son parte del pasado, Latinos Forever disfruta de su presente, porque demostraron tener el mejor plantel, por la inteligencia del técnico Cossío para plantear los partidos, porque tuvieron en Anderson Souza al goleador del torneo, y porque tuvieron la suerte del campeón cuando agonizaban frente a Perú Unido en una emotiva ruleta de penales en semifinales.
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